Quisiera ser el sol,
también la luna,
para seguirte a donde
vayas, noche y día,
siendo sol, alumbrar tu
camino
y ser luna en tus noches de
alegría.
Quisiera ser el aire, y día
tras día
acariciar tu piel, cuando
respiras,
y recorrer tu cuerpo a cada
instante
y que olvides tus penas,
vida mía.
Pero no puedo ser ni sol,
ni luna,
tampoco ser el aire que
respiras,
tan sólo puedo ser la que
te adora
y que sufre por tí, como
ninguna.
No quiero ser pasaje de tu vida,
tampoco quiero ser tu mala
suerte,
quiero ser sólo tuya,
enteramente
y quedarme a tu lado, hasta
la muerte.
Te doy por un dolor, una
sonrisa,
por un enojo, un rato de
alegría,
por el amor que tú me das,
te doy mi vida,
y por tu vida entera, doy
la mía.
Prohibida su reproducción parcial o total. “Derechos Reservados”. “D. R.” ©
México, MMVII
Imagen Marcos Fuentes.
Hermoso!... Simplemente hermoso! Así es el amor, para siempre y total, si no de nada sirve y solo utopía es. Felicidades Alma y Sr. Marcos :)
ResponderBorrarExcelente poema!
ResponderBorrar