lunes, 20 de octubre de 2014

Sabes...






Con la misma sonrisa con que una vez llegaste a mi vida,
ahora te marchas,
y con la misma tranquilidad,
te digo adiós.

Vienes, te vas, me olvidas, y, ¿pretendes que te extrañe?
la ilusión ya pasó.
En fin, nada es eterno,
ni tu amor, ni mi amor.

A la distancia se ven de otra manera las cosas,
como que se aprecia
más claramente lo que somos,
tenemos y damos: no es nada.

Puedo vivir sin ti, y creo que tú también puedes vivir sin mí,
¡lo ves!, todas esas frases
que nos decimos en momentos determinados,
no son más que eso: frases.

Ni tú te mueres, ni yo tampoco, un corazón no necesita
escuchar los latidos de otro para latir,
y respiramos por igual,
del mismo aire.

Eso es todo. Tú una persona, yo otra.
Sin embargo, en momentos,
sentimos que “algo” falta,
pero es solamente una palabra.




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