Con
la misma sonrisa con que una vez llegaste a mi vida,
ahora
te marchas,
y
con la misma tranquilidad,
te
digo adiós.
Vienes,
te vas, me olvidas, y, ¿pretendes que te extrañe?
la
ilusión ya pasó.
En
fin, nada es eterno,
ni
tu amor, ni mi amor.
A
la distancia se ven de otra manera las cosas,
como
que se aprecia
más
claramente lo que somos,
tenemos
y damos: no es nada.
Puedo
vivir sin ti, y creo que tú también puedes vivir sin mí,
¡lo
ves!, todas esas frases
que
nos decimos en momentos determinados,
no
son más que eso: frases.
Ni
tú te mueres, ni yo tampoco, un corazón no necesita
escuchar
los latidos de otro para latir,
y
respiramos por igual,
del
mismo aire.
Eso
es todo. Tú una persona, yo otra.
Sin
embargo, en momentos,
sentimos
que “algo” falta,
pero
es solamente una palabra.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Escribe aquí tus comentarios