jueves, 9 de octubre de 2014

Les contaré que a los trece años empecé a componer los primeros versos que surgían en mi mente, y, por las noches, tenía que despertarme para escribirlos. Durante mucho tiempo no supe que hacer con este don de Dios. Ahora, le doy gracias y sé que es tiempo de compartirlo con todos ustedes.

En mi vida tuve grandes amores que fueron muy importantes y la fuente de inspiración de muchos de los poemas que escribí. La mayoría dejaron dulces y maravillosos momentos que todavía me hacen sonreír al evocarlos; otros, heridas profundas, y uno que otro un mal recuerdo.

Y, aunque varios de mis poemas fueron destruidos por temor, los que ahora comparto son experiencias de mi vida, y, si hay alguno que les guste, habrá valido la pena publicarlos.


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