Qué fácil es caer, y qué difícil
mirar hacia la senda transcurrida,
y más duro parar en la carrera
atroz y desquiciada, que es la vida.
Y mirar hacia abajo, y el abismo
que te atrae hacia cosas deleznables,
y descender hasta el infierno mismo
y alejarte del cielo inalcanzable.
Mirar el sol en lo alto, tan brillante,
y el cielo tan azul, y que trabajo,
el no parar, jamás, ni un solo instante
en la loca carrera cuesta abajo.
Y tratar de enfilarnos hacia arriba
sin poder encontrar ningún atajo,
y darnos cuenta, irremediablemente
que estamos sin quererlo más abajo.
Prohibida su reproducción parcial o total. “Derechos Reservados”. “D. R.” ©
México, MMVII
Imagen Marcos Fuentes.

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