martes, 28 de octubre de 2014

Para un Chiquillo























Me basta con mirarte, y ya con eso,
la inspiración alumbra mi existencia,
verte pasar no más, y mi embeleso
llena las horas de tu larga ausencia.

Dicen que unos ojos cuando aman,
dilatan sus pupilas sin quererlo,
yo tengo miedo que al mirar los míos,
llegues a adivinar que es lo que siento.

En la rutina de mis tristes días,
hay una chispa que a mirar no alcanzas,
el cerebro me dice: !es imposible!
y el corazón me grita: !hay esperanzas!

Tu presencia tan sólo me alimenta,
aunque pases a mi lado sin saberlo,
y tu imagen mis noches atormenta
como castigo que me manda el cielo.

Eso eres para mí, muchacho inquieto,
en quien duermo pensando noche a noche
y en quien pienso también, cuando despierto,
aunque en silencio a veces, me reproche.

Y sueño que sonríes, y tu gozo,
tiene aspecto infantil, despreocupado,
como quien es feliz, y en su alborozo 
está seguro de sentirse amado.

Prohibida su reproducción parcial o total. “Derechos Reservados”. “D. R.” © México, MMVII

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