Inexorablemente pasa, pasa,
tristemente transcurren nuestras vidas
y los recuerdos viven en la mente,
y cierra y cura todas las heridas.
Y los días veloces, y los meses,
nos implantan su huella en nuestras sienes,
y borran la sonrisa en nuestras caras
y las nuevas tristezas aparecen.
Y otro nuevo propósito: enmendarse
de las cosas pasadas, ser mejores,
dejar atrás las sendas transcurridas
y aferrarse a las nuevas ilusiones.
Y lamentarse por no haber amado,
y estar tristes, por no haber vivido,
las horas que pasamos en espera,
de que llegara el tan ansiado olvido.
Hay que vivir el día como sentencia
con toda nuestra fuerza y nuestro fuego
y caminar, tomados de la mano,
de nuestro inexorable amigo el tiempo.
Prohibida su reproducción parcial o total. “Derechos Reservados”. “D. R.” ©
México, MMVII
Imagen Marcos Fuentes.

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