martes, 30 de diciembre de 2014

Hasta Luego




Tu recuerdo está fijo en mi memoria,
como imagen que no puede borrarse,
pienso en tí, cada día, cada hora,
 y en lo feliz que me haces al amarme.

Recuerdo un “Hasta luego, preocupado”,
pero también fugaz, de nuestra historia,
recuerdo que te fuiste de mi lado,
 pero jamás te irás de mi memoria.

Me llevas a tu lado a cada instante,
 rebosante y feliz de amarte tanto,
te llevas los momentos más felices
y me dejas de pronto envuelta en llanto.

No es llanto de tristeza lo que lloro,
de mi querer es la expresión sencilla,
es la ternura que por tí he sentido,
cuando pones tu mano en mi mejilla.

Cuando corren las lágrimas que lloro,
porque acaricio, sin mirar, tu pelo,
y me estrechas amante, entre tus brazos,
yo me siento feliz, porque te tengo.

Te quiero de manera tan sentida,
que estás en mi memoria todo el día
y hoy que te has ido, será tu recuerdo,
el que me aliente a continuar la vida.

Y cuando vuelvas te estaré esperando
con los labios abiertos, anhelante,
y cerraré los ojos, imaginando,
el beso que me diste al alejarte.

Sueño en que no te has ido, que estás conmigo,
que fue una larga noche tu lejanía,
y al despertar de este profundo sueño
estarás en mis brazos todavía.

Pienso que estás conmigo, yo contigo,
entre mis brazos tú, yo entre los tuyos,
y  tu me despertabas con tus besos
y me volvía a dormir con sus arrullos.

Era una tarde triste, ¿Lo recuerdas?
llovía afuera, estrepitosamente,
y la gente corría por las calles,
mientras que yo te amaba tiernamente.

“Ha llegado el momento”, me dijiste:
“Siento que no me voy, pues vas conmigo,
voy a extrañarte cuando ya esté lejos,
pero en este momento, no estoy triste.”

Yo tampoco lo estaba, y entonces dije:
“Siento que no te vas, en mí te quedas,
porque después de tan hermosa tarde
es imposible que el recuerdo muera”.


Prohibida su reproducción parcial o total. “Derechos Reservados”. “D. R.” © México, MMVII

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