Miré tus ojos y te vi tan bueno,
porque no pude concebir que hubiera
en ti falsía, ni en tu amor veneno,
principal causa que mi amor muriera.
Jamás pensé al conocerte, que un día
llegaría a despreciarte mucho,
al conocer por boca de otras gentes
tu engaño vil, que repetido escucho.
Intenté amarte y... ¡Qué dolor me diste!
¡Qué humillación y qué profunda pena!
al saber que tu amor me lo fingiste,
sabiendo que te amaba y que fui buena.
Mas al final, la verdad triunfó airosa,
ya no espero volver a verte nunca,
me prometí olvidarte… ¡Lo he logrado¡
he podido dejarte y ser dichosa.
Capítulo cerrado en mi existencia,
que ha quedado guardado en la memoria,
entre las páginas oscuras de mi historia
como la más amarga de las experiencias.
Prohibida su reproducción parcial o total. “Derechos Reservados”. “D. R.” © México, MMVII

Esta historia la conozco, muy buen poema. Felicidades! Un fuerte abrazo
ResponderBorrar