He querido encontrar entre
tus brazos,
la ilusión que una vez
perdí, hace tiempo,
y entre más puedo sentir
que me consuelan
más desdichada vivo ese
momento.
Presiento -en tus caricias
turbadoras-,
el despego y fingir que me
hacen daño,
y aunque pretendo ignorar
mi desconsuelo,
cada día es un triste
desengaño.
Al mirar que el amor en
quien creía,
sólo busca mi amor, en
breves ratos,
llevándose mi paz y mi
alegría,
dejándome la vida hecha
pedazos.
Y aunque anhelante espero cada
día
y aunque sólo en momentos
soy dichosa,
es inútil, porque aunque
mucho te ame
ya no puedo vivir de tu
limosna.
Porque este corazón, jamás
se humilla,
nunca se perderá con tus
traiciones,
no te suplicará le des
ternura,
ni cifrará ya en ti sus
ilusiones.
Así que, adiós, y cuando
esto leas,
recuerda que mi vida
destrozaste,
y todavía puedo decir ¡Te
quise tanto!
aun sabiendo que tú nunca
me amaste.
Prohibida su reproducción parcial o total. “Derechos Reservados”. “D. R.” ©
México, MMVII

No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Escribe aquí tus comentarios