Noche de lluvia tenaz,
cuando te contemplo a solas,
te pareces a mis ojos, que
no saben por qué lloran.
Noches de gran tempestad
que anuncian una gran calma,
semejan a mis suspiros,
cuando me brotan del alma.
Los días son para vivir,
las noches para dormir,
para qué serán los sueños,
si no se pueden sentir.
Yo no llego a comprender,
cómo se puede vivir
entre el odio y el dolor,
sin olvidar el amor.
No pretendo yo decir, que
no hay amor de verdad,
sólo sé que es una estrella,
muy difícil de alcanzar.
Hay quienes, la decepción,
les hace reconocer,
que es mejor sólo llorar,
que por otros padecer.
Sabemos que existe el mal,
pero pensamos también
encontrar un buen amor,
para que nos quiera bien.
Mis noches, todas, son
mías, mis pensamientos también,
la otra parte de mis días,
nunca las entenderé.
Si bajo este hermoso, cielo
nada se puede ocultar,
hay algo que Dios me dio,
que sólo Él, conocerá.
Mis secretos pensamientos y
mis frustrados anhelos,
mis más grandes
sentimientos y mis noches de desvelos.
Sensaciones escondidas, que
se niegan a brotar,
ilusiones ya perdidas, que
jamás, nadie sabrá.
Y mis grandes frustraciones
de amor y de libertad,
todo eso, hasta mi tumba,
conmigo se quedará.
Prohibida su reproducción parcial o total. “Derechos Reservados”. “D. R.” ©
México, MMVII

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