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| Foto: Marcos Fuentes. |
Ayer cuando te miraba,
pensé que Dios existía,
pues era tal tu ternura,
tal como Él, la predecía.
Quise adentrarme en tu
mente y...
!Que tristeza y despojos!
al mirar lo que ahí había,
me volteé y cerré los ojos.
¿Cómo puede una mirada
expresar tanto deliquio?
¿Cómo puede el pensamiento,
adivinar un martirio?
Pero luego sonreíste
y la luz volvió a brillar,
y te di un beso en los
labios,
y nos volvimos a amar.
Prohibida su reproducción parcial o total. “Derechos Reservados”. “D. R.” ©
México, MMVII

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