Hay ilusiones que por
siempre, mueren,
y hay sucesos, que por
dentro inflaman,
las sensaciones que por
dentro hieren,
las atracciones que por
fuera claman.
Momentos, que no quieres
recordarlos
y que todo a su paso los reclama,
ojos que, sin querer, se te
parecen
a los de aquél, que un gran
dolor dejara.
Más hay consuelo siempre a
los dolores
cuando otro amor a nuestras
puertas llama,
cuando ya la esperanza y
los fulgores
acabaron muriendo en otra
cama.
Unos ojos que al verte te
dijeron,
que puedes otra vez, amar
de nuevo,
y que pueden borrar, con su
ternura
los recuerdos amargos, que
yo llevo.
Unas manos amables que se
tienden
esperando un saludo, una
caricia,
una boca, que espera que
prodigues
al menos, una vez, una
sonrisa.
Por esos ojos, manos, y esa
boca,
olvidaré el pasado con
firmeza,
repitiéndome, a diario,
como loca
“Viviré del amor que ahora
empieza”.
Prohibida su reproducción parcial o total. “Derechos Reservados”. “D. R.” ©
México, MMVII

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