miércoles, 5 de noviembre de 2014

Cuando Duermes


Al contemplarte dormida
con tus ojitos cerrados,
parce que estoy mirando
dos luceros apagados.

En el arco de tus cejas,
que parece fantasía,
la luna expone sus quejas,
pues le falta tu alegría.

Y las estrellas, celosas,
irradian luz, con premura,
para alumbrar tu carita,
envidiando tu ternura.

Y cuando tú me acaricias,
nada más, vale la pena,
con tu carita preciosa,
tu alegría me enajena.

La lucha diaria, es difícil,
en el paso por la vida,
pero todo queda lejos,
al contemplarte dormida.

Prohibida su reproducción parcial o total. “Derechos Reservados”. “D. R.” © México, MMVII

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