miércoles, 5 de noviembre de 2014

El Canto

















El mundo brinda la gloria para todos los cantores,
que aquí en la tierra nos narran, su inspiración y pasiones.
Les ofrecemos honores, atenciones prodigamos,
pensamos...”¡Privilegiados¡ !Qué inspiración, qué colores!”

Más yo me he preguntado con honradez y buen tino
¿quién la música ha inventado?

Y cuando he reflexionado, no queda más que contar:
que el único cantor, que todo lo ha inspirado,
ternura, paz y bondad sin cesar ha prodigado,
su letra, es el amor; su nota, misericordia
y su canto una esperanza, ese es Dios, nuestro Señor.

Él formó al hombre en el mundo y de un soplo vida le dio,
más en ese soplo lleva, la esencia de la palabra,
que si el hombre nunca hablara, jamás música se oyera,
pues su palabra es canción que a nuestro oído embelesa
y nos devuelve la paz y nos quita la tristeza.

Pero también ha querido, que el canto del pajarillo
sea la música más linda que alguien jamás haya oído.
Y qué dices de la mar, que con sus olas arrulla
a las aves que se pierden en la distancia al volar,
y que parecen adornos de un árbol de Navidad.

Pero si el mar nos obsequia su suave vaivén, cantando,
no menos arrulla el viento, al paso que va moviendo
los árboles, que hacia el cielo orgullosos sus ramajes
elevan, y con el roce, suenan a finos encajes.

Porque si el viento que ruge cuando los males presiente,
canta en la primavera, como pajarillo errante,
si la fugaz golondrina que llega cada verano,
a formar un nuevo nido, por el que deja olvidado.

Si toda la naturaleza, es un continuo cantar,
¿Por qué el hombre ha pretendido la música destrozar?
¿Por qué destruir lo bello, que Dios nos puso al nacer,
queriendo con sus conquistas a la tierra estremecer?

El agua volver en lodo, el cielo azulado, en gris,
y es que lo que Dios le ha dado, poco a poco lo transforma
y de música y tapiz, va cambiando ya su forma
a un estridente desorden en que no podremos vivir.

¡La tristeza es infinita!, el mundo…¡Desolación!
y la única canción de consuelo es la esperanza,
de que Dios, nuestro Señor, al ver la tierra perdida,
quiera regresar al mundo por el que nos dio la vida. 


Prohibida su reproducción parcial o total. “Derechos Reservados”. “D. R.” © México, MMVII


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