viernes, 30 de enero de 2015

Final


¡No, ya no tengo nada para darte!
la ilusión, ya pasó… !Delirio vano!
y aunque puedas aún tomar mi mano,
lo nuestro, para siempre se acabó.

Tú puedes encontrar quien te comprenda,
déjame a mí seguir mi triste historia,
que aunque no encuentre en este mundo gloria,
serena al fin, transcurrirá mi senda.

Me apoyaré en adelante en la alegría,
de una rosa perfumada y bella,
que Dios puso en mi vida, como estrella,
y que orgullosa llamo hijita mía.

Encontraré en su amor, la fiel pureza
que invadirá mi espíritu de orgullo,
por un amor que no es igual al tuyo
y borrará por siempre mi tristeza.

Prohibida su reproducción parcial o total. “Derechos Reservados”. “D. R.” © México, MMVII

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