de una piel tan sutil y tan bonita
que a su contacto mi piel estremecieron
son tus lindas manitas.
Dos luceros que alumbran mi existencia
al despertarte tú, cada mañana
que llenan con la luz de tu presencia
son tus ojos Liliana.
Lo más hermoso en la existencia mía
igual que un don gratuito se me brinda,
inspira de mi ser tanta poesía
ser tu madre, mi niña.
Tu diáfana inocencia tan lozana
llena mi vida de luz y de delicias,
al tenerte en mis brazos de mañana
y sentir tus caricias.
Prohibida su reproducción parcial o total. “Derechos Reservados”. “D. R.” ©
México, MMVII

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